Cuando el Rey Lucien jaló a Danika en un abrazo, cubriéndola en sus fuertes brazos, de repente todo se sentía bien en el mundo cuando ella superó la sorpresa por el gesto.
Ella dejó que sus ojos húmedos se cerraran y lo rodeó con sus brazos. Habían pasado cuatro semanas desde que había estado en sus brazos. Cuatro insoportables semanas de dolor y miseria.
Ella cerró los ojos y lo abrazó con más fuerza. No importaba si este momento era fugaz... Si él recuperaba los sentidos y la apartaba...
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