Capítulo 63. Por favor, perdóname.
Aimé con el dinero que tenía su hijo, arrendó una habitación en un modesto hotel, solo por esa noche, porque al día siguiente tenía que solucionar su situación.
Mando a bañar a Harrison y luego lo hizo ella, después, cenaron solo un pan, porque no tenía nada más, pero el niño ni siquiera se quejó, sonreía feliz como si ese fuera el mejor manjar que había probado en su vida.
—Este pan es muy rico, mami, más que cualquier plato exquisito que haya probado antes, porque lo estamos compartiendo tú y