Capítulo 51. Los negocios de los Leibans.
La sala quedó sumida en un incómodo silencio después de que Amine abandonara la habitación. Emma se levantó con rapidez mirando a Loras con rabia.
—No puedo creer que hayas dicho eso —reprochó la chica a Loras—. Amine es mi amiga y no merece ser acusada de esa manera sin pruebas concretas.
—¿Amiga? Si apenas la acabas de conocer —protestó Loras y Emma lo miró con enojo.
—¡Y ti también! —lo refutó ella.
—Pero soy amigo de Justin, él me conoce bien desde hace años—la debatió
Emma no le hizo caso