Capítulo 34. Oscuro destino.
El resto del día Emma lo pasó en un estado de completa zozobra, mezcla de tristeza, preocupación y temor, por su padre, por querer encontrar una salida para deshacerse de ese compromiso.
Amine la vio turbada y se acercó a ella poniendo su mano en el hombro.
—Te prometo que te voy a ayudar, porque no intentas de nuevo —sugirió.
—No responde, es inútil.
En ese momento tocaron la puerta, cuando abrieron, entraron varias mujeres.
—Venimos de parte del señor Adel, necesitamos que se mida los vestid