Capítulo 10. Una espía.
Emma se vistió y salió de su habitación justo cuando su padre estaba saliendo.
—¿Papá dónde vas?
—Voy al comando, tengo cosas qué hacer —dijo con seriedad.
—¿Puedo ir contigo? —él frunció el ceño porque ella sabía bien que no le gustaba que tuviera mucho contacto con la gente con la que trabajaba, pero antes de que pudiera decirle algo, ella insistió—, prometo no salir de tu oficina, por favor, no quiero quedarme sola aquí.
Su padre suspiró con incomodidad, pero ante la insistencia de Emma term