Capítulo 31

—No —alza la mirada tras colocar el vaso sobre la encimera y yo trago grueso—, no te tengo miedo—niega con la cabeza—. Quiero ser tu sumisa y no porque tú me lo ofrezcas, es porque me encantan los retos y los juegos—muerde su labio inferior.

Mierda… Me sorprendo al ver cómo su rostro cambia, dejando atrás el miedo y la inseguridad; cada vez me sorprende y, eso me gusta.

No pensé que una cosa así sucede

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