41. No me tiene miedo
41 Gio
Poco tiempo después entró la Nonna con el botiquín de primeros auxilios en la mano.
—Siéntate — hice caso porque no veía porque no hacerlo —tu amigo y socio tiene razón. Ya no eres tú desde que conociste a esa mujer.
No dije nada y sentí el alcohol escocer, hice una mueca, pero no me quejé, no sabía que decirles.
—Me envió una carta —dejé caer mis hombros —no me tiene miedo.
— ¿Y te gusta que no tema quién eres? —indaga la nonna.
Me encogí de hombros — en parte — defiende en lo que cree