23. La viuda Hidalgo
GIO SANTORI
Esta reunión es una maldita perdida de tiempo, pero es trabajo y debo hacerlo, nadie puede zafarse de la reunión que yo mismo convoque, aunque me dé pereza asistir.
—Capo — me saluda y besa la mano donde está mi anillo de plata con el centro de ónix y una U tallada en el frente.
—Rocco —saludé secamente con un corto sentimiento de cabeza y nos sentamos en la mesa.
—El Don de la Cosa Nostra llega en dos días para reunirse con usted y me mandó a mi primero para arreglar todo, añade el