Capítulo 24

En algún pasillo del inmenso castillo de los Dankworth…

Mi cuerpo se agita violentamente, mis ojos dejan salir suaves lágrimas. Mi hora ha llegado, lo sé. Mi cuerpo lo siente y aunque lo negué durante mucho tiempo, no puedo resistir al miedo que me recorre.

Me agito más de lo que puedo mientras mis manos están atadas aun en la parte trasera. Ya no me interesa nada.

-¡AYUDAAAAAA!

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