Ziara despertó sin sobresaltos.
No hubo pesadillas,no hubo lágrimas al abrir los ojos lo primero que sintió fue algo más inquietante: vacío,un silencio interno tan profundo que casi dolía.
Se quedó mirando el techo durante varios minutos, respirando de forma lenta y controlada el cuerpo le pesaba, como si hubiera pasado la noche cargando con algo demasiado grande para sostenerlo sola,aun así, había algo distinto, la culpa ya no estaba.
Se incorporó con cuidado y apoyó los pies en el suelo,el ap