Capítulo 24.
Alberto nota que hay algo extraño entre ellos dos y sonríe.
— Interesante, bastante interesante— susurra Alberto con una sonrisa.
— Espera, necesito privacidad, Alberto— dice Caterina con una seriedad que parece atravesar las murallas que Alberto siempre mantenía en alto.
Alberto se acerca a ella.
— Vaya, Caterina, finalmente encontraste el juguete perfecto.
Alberto comienza a caminar, hacia Damián y le susurra.
— La estrategia que estás utilizando, muchacho, felicidades, funciona a la perfec