[PUNTO DE VISTA DE LUMI]
Abrí los ojos mientras la intensa luz de la mañana se filtraba por la pequeña ventana alta de mi nueva habitación. Me dolía la espalda por el colchón delgado y abultado, y sentía los músculos como si me los hubieran clavado en el suelo de piedra. Por un instante, olvidé dónde estaba. Extendí la mano, esperando sentir las sábanas de seda de mi cama con dosel, pero en su lugar, mi mano tocó el frío y áspero yeso de la pared.
Entonces todo volvió a mi mente. La mazmorra. L