—¿Qué quieres hablar conmigo? —preguntó Celeste.
Lorenzo levantó una ceja y le respondió:
—Acabo de decirte. Vamos, busquemos un lugar más tranquilo.
El vestíbulo estaba muy concurrido, así que no era un buen lugar para tener una conversación seria. Celeste pensó que Enrique solo estaba bromeando, pero resultó ser algo serio relacionado con el trabajo. Él la buscaba porque quería participar en un proyecto turístico del Grupo Vargas y que ella influyera en Lorenzo para facilitar la colaboración.