Si hubiera recordado su infancia, quizás habría reconocido a Jacob cuando lo conoció.
Yael no supo qué decir. Su rostro reflejaba emociones encontradas. Minutos antes, había deseado arrancarle los ojos a Celeste, y ahora le decían que ella era la hermana a la que tanto había amado de pequeño.
Y su verdadera hermana…
Jacob, por su parte, la miraba con una mezcla de confusión y conmoción. Sus pensamientos estaban tan desordenados como los de Yael.
Mientras tanto, Steven, que acababa de asumir el p