La presencia al alrededor de Lorenzo se apoderó cada vez más, y una intensa aura asesina se esparcía en el espacio.
Celeste ni siquiera se dio cuenta del cambio, pero Nadia lo notó de reojo… Vio la expresión feroz de Lorenzo, sintiéndose un poco malévola.
«Vaya, ¿ya te has molestado tanto? ¡Te lo mereces porque me amenazaste con cancelar la exposición!», pensó ella.
Ella le sonrió cada vez más cálidamente a la ingenua Celeste:
—Celeste, ¿lo de los López es tu obra?
Cuando fueron a la fiesta jun