Ya era altas horas de la noche cuando Celeste y Melodía llegaron al departamento de urgencias del hospital. El médico les explicó la situación, diciendo que Rosalina se había cortado las muñecas en un intento de suicidio en su casa, pero afortunadamente fue descubierta por alguien que había ido a cobrar una deuda y la llevaron al hospital.
Dentro del pabellón, Rosalina yacía en la cama con los ojos cerrados, conectada a un suero intravenoso. Tenía el rostro pálido y el cabello seco, mostrando un