El edificio del Grupo Vargas.
Bajo la luz de la luna, el imponente y alto edificio se impresionaba por su magnitud.
Lorenzo salió a grandes pasos por la puerta principal. Con su mirada fría y distante, emanaba un aura imponente envuelto en su traje negro que ondeaba.
El lujoso coche negro estaba estacionado a la entrada, el guardaespaldas de pie junto al auto abrió respetuosamente la puerta.
Lorenzo entró al vehículo, acababa de tener varias reuniones consecutivas, se le veía algo cansado, con