Cuando terminó todo eso y salió de la cocina, se encontró con que la televisión estaba encendida y Lorenzo estaba dormido en el sofá, probablemente no tan profundamente, con el ceño ligeramente fruncido.
Toc, toc, toc
En ese momento se escucharon tres suaves golpes en la puerta. Celeste fue a abrir la puerta y vio a Andrés de pie afuera, sonriéndole:
—Celeste, vengo a traerle unos documentos al jefe.
—Está dormido —respondió Celeste.
—Entonces, por favor, entrégaselos para que los firme cuando d