Ante la respuesta, María Angélica no pudo evitar asustarse y responder -No la quiero para nada cerca de mí, papá, por favor.-
-No te asustes, no permitiré que te haga nada.- La abraza con cuidado y se vuelve a limpiar la cara para no llorar más.
-Tranquila hija, nada de eso va a suceder.- Va y las abraza despacio evitando causarle dolor a Andrea que ya bastante maltratada estaba después de haber peleado.
-Amor, ¿puedo pedirte una cosa?- Pregunta Jesús de rodillas en el sillón frente a ella.
-Di