Dana escuchó cada palabra pero estaba centrada únicamente en Kieran. Se detuvo a unos pasos de distancia mirándolo conmovida.
Alzó una mano y la detuvo a unos milímetros de su rostro pero no se atrevió a tocarlo.
—¿Puedo… abrazarte? —le preguntó con voz temblorosa.
Vio la tensión en la mandíbula del cachorro, se parecía tanto a Kian que le dolía el corazón. Sin embargo, su cachorro tenía el corazón puro, él podía verlo, lo sentía. Incluso a pesar de todo lo que le hubiera hecho creer Owen.
Kier