El rugido de varios machos peleando en las afueras no fue lo que llamó la atención de aquel macho sino las palabras que le había dicho.
—¿Estás seguro? —preguntó la madre del Alfa quien se acomodó en su trono pensativo.
Todo su cuerpo había vibrado con tal afirmación pero él se negaba a creerlo.
Hace años le habían dicho que su compañera había nacido pero aquella fue una vil mentira. Intentaron traicionarlo para que abandonara a los suyos.
Él se había ido a buscar a su compañera como un estúpid