Punto de vista de Laila
Solté un jadeo al incorporarme de golpe. Me llevé la mano al cuello, pero la herida ya había cerrado. Parpadeé un par de veces y descubrí que estaba en la habitación de un hospital, recostada en una cama clínica, con las mantas amontonadas sobre el regazo.
Una infinidad de pensamientos me cruzó la mente al mismo tiempo, como un torbellino, sin poder darles sentido.
Una idea se volvió nítida antes que el resto, un anhelo: Jason.
Miré a mi alrededor con la esperanza de ver