Punto de vista de Laila
Cuando llegué a la habitación de Ava en el hospital, William había salido un rato, así que solo estaban ella y Riley.
—¡Mami! —exclamó Ava, y corrí a darle un abrazo—. ¡Te extrañé muchísimo! Esa noche fue muy aterradora y la tía Riley dijo que te habías lastimado.
Había una pregunta implícita en su voz mientras me examinaba.
—Así es —le respondí—. Pero ya me siento bien.
Era una verdad a medias. La medicina ayudaba muchísimo a adormecer cualquier dolor agudo, pero todaví