Punto de vista de Laila
Yo no maté a Vanessa. Nadie lo hizo. La enfermedad nos la arrebató, y nada de lo que pudieran hacer o decir lograría que mintiera al respecto.
El tiempo transcurrió. Ignoraba cuánto había permanecido tirada en aquella celda, hasta que por fin entró un oficial y me despertó. Me sacaron a rastras de la habitación; las piernas no me respondían. No sabía a dónde me llevaban ni tenía fuerzas para preguntar.
No fue sino hasta cruzar una puerta de metal y ver el rostro angustia