Punto de vista de Laila
Los susurros se extendieron como la pólvora.
—Es ella. Es Vanessa Harper.
William me ofreció el brazo una vez más. En un intento por aferrarme a mi dignidad, entrelacé el mío con el suyo y dejé que me guiara hacia la salida.
Los murmullos me perseguían, condenándome.
—¿Por qué diría su nombre?
—Seguro que es una cualquiera.
—No es tan bonita como Brittany.
—¿No es esa la rompehogares? Lo recuerdo por las noticias...
La mano empezó a temblarme, así que me aferré con más f