Punto de vista de Jason
—¿Y mi mami?
—Ella también es mi amiga.
—Entonces nos tendrás a nosotras como amigas —dijo Ava—. Así no estarás solo.
En ese instante, fui yo quien se atragantó; la emoción me subió por la garganta y ahogó las palabras.
Antes de que pudiera volver a hablar, se abrió la puerta de la habitación y allí estaba Vanessa.
Me miró a mí y luego a su cachorra, que al fin estaba despierta, pero lloraba.
—¿Ava?
— Hola, mami... —Ava sorbió por la nariz.
—¿Por qué lloras? —Antes de qu