Lacey se despertó temprano al día siguiente, lista para desayunar con Arkin y luego irse a casa, pero Arkin la detuvo y la encontró cuando bajó a desayunar.
—¡Buenos días! —Arkin la saludó con una sonrisa amistosa y la apartó antes de que pudiera entrar en el comedor principal con los demás cambiaformas.
—Buenos días. —Lacey no podía creer la diferencia en cómo la trataban Arkin y su manada en comparación con la Manada de Plata, la familia con la que había crecido, la había tratado. Después