Punto de vista de Laila
Sonó tan definitivo, tan seguro, que no me quedó más remedio que asentir y aceptarlo.
Nos quedamos un momento en silencio. Esperé a que nos invadiera la incomodidad, pero en realidad nunca llegó. Cualquier instante de quietud con Jason, incluso en aquel lugar, resultaba reconfortante. Sin embargo, eso no significaba que debiéramos dejarnos arrullar por una falsa sensación de seguridad.
—No podemos limitarnos a escondernos aquí —dije—. Tenemos que salir y hacer algo.
—¿Qu