Punto de vista de Laila
Daisy se sentó. Pareció en shock por un minuto, con los ojos muy abiertos, antes de aclararse la garganta.
—Bueno —dijo—. No todos son tan brillantes como yo por la mañana. ¡Pero por eso trabajo en recepción!
Le esbocé una leve sonrisa de aliento, aun cuando parecía como si me hubieran arrancado una parte del pecho. Sabía que habría algunos en mi contra, pero no esperaba que sucediera con la segunda persona que conocía. Ni que me mirara con tanto asco.
Para cuando todos