La chica que veía fantasmas #1
La chica que veía fantasmas #1
Por: mary_loveread
Prólogo

Era un día lluvioso como cualquier otro en la antigua Londres.

Las gotas caían sobre el pavimento de Shafterbury Avenue, una calle que poseía un teatro en cada esquina y de ellos salía una multitud para observar aquel trágico accidente.

Un autobús londinense de color rojo había perdido el control y había derrapado en la avenida llevándose consigo tres autos que estaban frente a él.

Los gritos de las personas se escuchaban por todo el lugar al igual que el sonido de las ambulancias que cargaban a los cuerpos llenos de sangre.

Una joven de tez pálida y de ascendencia asiática se encontraba inconsciente con la mitad del cuerpo fuera de un automóvil.

Los paramédicos sacaban a todas las víctimas de aquel trágico accidente incluyendo a la joven.

Dos cuerpos más yacían colgados en los asientos en aquel auto volcado. Uno de los paramédicos ingreso para observar si aún había alguna señal de vida.

—Están muertos— dijo el joven de cabellos rubios mientras miraba a su compañero.

—Lo supuse Cooper — Suspiró su compañero. —Esta joven debe ser su hija, pobre chica.

El paramédico de apellido Cooper asintió mientras observaba a la joven.

Tratando de ser veloz y cuidadoso a la vez, colocó a la chica en la camilla y luego la llevó a la ambulancia.

La conectaron al tubo de oxígeno y luego de algunas maniobras la joven abrió los ojos por un momento, ella sentía su cuerpo completamente adolorido, su cabeza retumbaba y sentía dormido el brazo y piernas derechas. No sabía dónde estaba.

Como pudo ladeó su cabeza para intentar ver a su alrededor.

Observó el autobús volcado, escuchó los gritos de las víctimas y en un instante notó encima del autobús y de algunos cuerpos como unos pequeños orbes luminosos salían flotando en diferentes direcciones.

La chica dejó de respirar en ese momento.

Cooper se asustó, era su primer día trabajando como paramédico y era un accidente demasiado grande en el que se encontraba. No quería que la joven muriera

Con sus conocimientos intentó resucitar a la joven.

No mueras, rogaba en silencio.

Apenas era una adolescente no deseaba que ella muriera tan pronto.

No mueras, continuaba rogando mientras revisaba los signos de la chica.

Aún nada.

Regresó a realizar RCP hasta que el pecho de la joven comenzó a subir y bajar despacio.

El rubio sonrió.

Su compañero lo imitó y lo felicitó.

Conectaron a la chica al tubo de oxígeno de nuevo y emprendieron camino hacia el hospital.

...

Samantha Williams era todo menos responsable.

Toda su vida había obtenido las cosas fáciles y no sentía pena por nadie hasta ese día.

Apenas había cerrado el restaurante cuando decidió beber un poco de vino en su habitación. Subió las escaleras hasta llegar a su cuarto y justo antes de beber un sorbo el teléfono del restaurante comenzó a sonar.

Confundida se preguntó quién podría llamarla a las once de la noche.

Con gran pesar dejó su copa de vino en la mesa de noche y tomó el teléfono.

-¿Sí diga?- habló mientras suspiraba.

-¿Samantha Williams?

-Depende de quién.

-Soy el doctor Thomas. Usted es familiar de Jaden Lee ¿No es así?

Samantha abrió los ojos.

-Esa soy yo. ¿Qué sucedió?

-Lamento infórmale esta noticia pero la señorita Lee tuvo un accidente.

...

Sam odiaba los hospitales y todo lo que tuviera que ver con ellos. El olor a cloro y medicina se mezclaban en el pasillo de la sala de emergencias sumándole el llanto y gritos de algunas personas. El lugar era un completo caos.

Llevaba dos horas esperando a que el doctor la dejara ver a su prima.

Aún no podía creer lo que había sucedido. Sus tíos habían fallecido y ahora Jaden era huérfana al igual que ella.

Al parecer los Williams y los Lee tenían una maldición en la cual se les arrebataba a sus padres. Sonaba tan pesimista pero había sido así su vida desde hace unos años. Sus padres la habían consentido desde pequeña siempre lo tuvo todo y un día se quedó sin ellos

-Señorita Williams, puede entrar.- Samantha regresó al presente con sólo escuchar aquella frase. Aún sintiéndose pérdida tomó su bolso y entró al cuarto qué el doctor le indicó.

Lo primero que vio fue a su joven prima conectada a diferentes máquinas y tubos.

Esa imagen le destrozó el alma.

-¿Cuándo despertará?- Preguntó Sam con un nudo en la garganta.

—Aún no lo sabemos. Su cerebro está inflamado debido al impacto del accidente. Sufrió fracturas en tres costillas y su brazo derecho.- El doctor leía su informe mientra Sam se mordía el labio desesperada. El sólo pensar que debía preparar el funeral para sus tíos le revolvía el estómago.

Samantha soltó un pesado suspiró y se acercó a su joven prima.

Tomó asiento en la silla al lado de la cama y se acomodó.

—Espero descanse señorita Williams.-Le dijo el doctor mientras salía de la habitación y cerraba la puerta.

Cómo si eso fuera posible.

La joven Samantha observó a su prima mientras sostenía sus manos.

—Querida Jaden, lamento lo que te está pasando.— Dijo mientras sus lágrimas caían.

Observó el cabello corto de su prima y su tez pálida, la cuál estaba llena de rasguños y parches.

—Prometo que te cuidaré hasta el día en que muera.

(...)

El funeral había sido un éxito, algo irónico para ser un evento tan deprimente.

La pobre de Jaden había sido inducida a un coma debido a la hinchazón de su cerebro.

Sam lamentaba el hecho de que Jaden no pudo despedirse de sus papás.

Cansada de todo el ajetreo, regresó a cuidar de Jaden de nuevo.

—Hola prima— le dijo mientras apretaba su mano. El sonido del beep proveniente del electrocardiograma sobresalía por encima del silencio que había en la habitación. Una lágrima recorrió su mejilla —Tus padres ya descansa en paz linda— y sin resistirlo más rompió en llanto hasta que se quedó dormida.

Los meses pasaron y Samantha trabajó duro en el restaurante para poder pagar las facturas del hospital. Había prometido cuidar de su prima y lo cumpliría costara lo que costara.

El tiempo pasó y por fin otro día había culminado, Samantha estaba exhausta.

Últimamente ir de visita al hospital y trabajar en el restaurante la estaban agotando en exceso.

Cerró las puertas del local para proceder a su habitación a descansar.

La última semana no había podido ir a ver a su prima y lo lamentaba demasiado pero su cuerpo ya no daba para más.

-Perdóname Jade— susurró mientras apretaba sus ojos.

Trató de tomar una siesta pero fue interrumpida por el sonido de su celular.

Era una llamada del hospital.

-Si diga- se frotó la sien tratando de aminorar el dolor de cabeza que la molestaba desde hace un rato.

—Buenas noches señorita Williams debe venir al hospital enseguida. Jaden ha despertado.

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