Punto de vista de Camila
Evité a Alejandro por completo al día siguiente, no porque le tuviera miedo, al menos, eso me decía a mí misma.
Un minuto me dejó ver algo real dentro de él. Al minuto siguiente volvió a levantar las paredes de golpe y actuó como si yo lo hubiera imaginado todo.
Fue agotador, pero pasé la mañana con Sofía aprendiendo a sobrevivir a otra cena de élite sin avergonzarme.
Aparentemente, los ricos trataban las emociones como enfermedades. Me cansé a la hora de comer, y por l