80. Cavar profundo
80
Bishop
Llegué a casa completamente agotado, con la única intención de hundirme en su calor, de dejar que su pequeño cuerpo me rodeara y apagara el caos en mi cabeza. Pero al abrir la puerta, algo estaba mal.
Todo estaba oscuro. El silencio reinaba en la mansión, y no había ni un rastro de vida. Selena siempre dejaba una luz encendida en la sala, algo que le hacía sentir el lugar más cálido, más suyo. Pero ahora todo estaba frío.
Fruncí el ceño y un mal presentimiento me recorrió la espal