52. Más Centrada
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Zaira
A la mañana siguiente me sentía mejor, más centrada, aunque las heridas emocionales seguían ahí, palpitantes. La cocina era mi refugio, mi escape, y decidí preparar todo un desayuno gourmet para Selena como agradecimiento por su hospitalidad. Ella lo comió encantada, saboreando cada bocado mientras yo intentaba no pensar demasiado en lo que me esperaba fuera de esas paredes.
—Aquí tienes las llaves —dijo Selena de repente, extendiéndome las suyas—. Puedes hacer lo que quieras. Yo solo