108. ¿Cómo?
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Gabriel
—¿S-son… son tuyas? —preguntó mi padre con un tono calculador.
—Sí —dije sin dudar— son mis hijas.
Saqué el celular para mostrarle una foto de Sara, Samira con Samuel todos sonrientes y vieron el parecido con Samuel. Sin duda alguna eran mis hijas.
Mi madre dejó escapar un leve jadeo, llevándose una mano al pecho como si necesitara aire.
—¿Cómo es posible? —exigió saber— no, no… no es posible. Debe ser mentira.
—Ella estaba embarazada cuando se fue lejos por culpa del escándalo —res