VII. La lencería es para las delgadas
Oliver, sin poder encontrar a Valerie y sin tener ni siquiera un número de teléfono donde llamarla, llegó a su nivel máximo de irritación.
Tenía que desahogarse con alguien y quien mejor que la culpable de todo el asunto.
- Oliver, no sé por qué reaccionó así, cuando claramente yo no dije nada que no fuera cierto, ella es…- comenzó Elizabeth a dar las explicaciones que había preparado durante estos 15 minutos en los que se quedó estupefacta, parada como una tonta en el pasillo desierto, sin po