La mañana siguiente Amaliet se despertó por los gritos incesantes de un bebe, miro la hora dándose cuenta que eran las seis de la mañana molesta cubrió su cabeza con una almohada y cerró los ojos pero era imposible ignorar los gritos pero le fue imposible cansada del ruido decidió levantarse de la cama y salir a ver que estaba pasando con los lamentos del bebe camino por los pasillos hasta llegar a una habitación la puerta estaba abierta y dentro había una mujer con un bebe de tres meses que ll