Desde ese día Columbus empezó a ser más posesivo, no me dejaba ni a sol ni a sombra, siempre estaba pendiente de mí, eso me hacía pensar de más, creo que tiene miedo que me pase algo, esta nervioso y no me gusta verlo asi
—Ahora seras sincero conmigo o no sales de este cuarto Columbus Hancks
—¿De verdad como piensas detenerme?
Me dio una ternura infinita ver a mi duende todo enfurruñado, esos cachetitos hermosos estaban inflados, su boquita hacia un puchero, parecía una estatua de jardín a mi