Lisa
Él comienza a moverse lentamente, muy despacio, aumentando la velocidad poco a poco. Me mira a los ojos, mientras hace vaivén,
- Te amo... maldita sea, te amo... hum...
- Yo también te amo... mi amor... te... amo...
Se vuelve apasionado, su embestida se vuelve más brusca, más salvaje. Nos lleva al borde de lo irreal, entre este mundo de dulzura y el de la bestialidad. Antes de hacernos descender a la tierra, desvanecidos, exhaustos y locamente enamorados el uno del otro.
- Te amo...
- No,