El eco de las palabras de Yasmany resonó en el silencio opresivo que seguía. Mei Chang y Enrique Mendoza intercambiaron miradas, pero esta vez no hubo sonrisa en los labios de ninguno. La atmósfera en la fábrica abandonada se volvía más densa con cada segundo que pasaba, como si la ciudad misma contuviera el aliento.
"¿Tus condiciones?" preguntó Enrique, con un leve tono de sorpresa en su voz, aunque Yasmany percibió la irritación oculta tras su fachada calmada.
Yasmany no vaciló. Sabía que tení