Capítulo 46. No juegues con fuego
«¡Yo!»
Patrick había visto la oportunidad y la había aprovechado, no podía darse el lujo de perderse el viaje a Grecia y no estaba loco como para insistirle a su madre para que dejara a Meghan en la ciudad con el árabe interesado en ella; era un peligro que no necesitaba correr ahora que estaba conquistándola.
—¿Tú? —preguntó Ricardo con desconcierto.
—Sí, yo. Has preguntado quién de los dos puede acompañarlas y es evidente que aún no estoy listo para regresar al trabajo —alegó.
Meghan lo miró