Capítulo 40. Quédate
Kiara no podía responder, entre la preocupación que había sentido al no encontrar a Harrison por ninguna parte, la sorpresa de ver a sus padres y luego de verlo a él, arrodillado, proponiéndole matrimonio delante de toda su familia, su capacidad de hablar se había esfumado. Sin embargo, sentía la emoción de la felicidad golpear su pecho con fuerza.
—No puedes hacerme esto —murmuró.
Harrison esperó.
—¡Dios, Harrison! Casi muero de la preocupación imaginándome lo peor —dijo, acercándose a él, sus