66.
MICHAEL
Me despierto antes de que suene el despertador. No porque tenga una reunión, ni por llamadas urgentes, sino por algo mucho más simple y, a la vez, más inquietante: esta noche tengo una cita con Raquel.
Una cita de verdad.
La idea me mantiene con una energía extraña en el cuerpo, como si volviera a tener veinte años. Me quedo unos segundos mirando el techo, respirando hondo, y una sonrisa se me escapa sin permiso. Anoche dijo que sí. No con entusiasmo desbordado, no con promesas, pero d