—Señor Williams, el diseño ofrecido para la torre es innovador —habla el ejecutivo con su acento británico muy marcado—. Mi empresa está interesada en sus planos y la manufacturación que nos ofreces para llevar a cabo este sueño en Londres —entrelaza sus dedos.
—Es un honor para mi empresa tener este encargo —le digo.
—La firma del contrato se hará directamente con la presidente de la empresa, ella está prevista en llegar en dos semanas de Japón —dice a lo que me limito a asentirle—, por lo q