Capítulo 38 – Catalina no tiene la culpa.
–¿Cómo supiste donde estaba? – Benjamín le habló a la mujer que lo veia desde el cielo.
–Ya te dije, no podia dejarte solo – ella sonrío y entonces Ben buscó la trampa en todo eso, él más que nadie sabia que la vida nunca era tan buena como parecia. No tenia tanta suerte.
Benjamín parpadeó un par de veces más, para ver si de esa forma dejaba de ver a la mujer, probablemente estaba alucinando por todo el alcohol que bebió, sin embargo al hacerlo, ella no se fue, solo se convirtió en alguien muy