—Veo que ahora no sabes que decir —Dijo Lisa cuando el silencio se hizo insoportable, sentía sus mejillas calientes y si se miraba en un espejo sabría que lucia como un tomate andante.
—Yo… En efecto —Alek trago saliva, aun conmocionado por su confesión, pero para su absoluta sorpresa su deseo por Lisa Marshall no habia disminuido ni siquiera un poco.
Todo lo contrario, por primera en su vida ocurría algo como eso.
Aun la desea
—Estoy bastante segura de que no necesitas mi dinero —Ella desvi