Capítulo XXXVI. Una firma de un destino parte 1.
Hanna.
Aunque traté de dormirme temprano, todo lo temprano que se podía dormir, después de estar en mi situación, a horas de firmar un acuerdo, con una persona con la que iba a tener que tratar de fingir, que no me importaba, que simplemente tenía un acuerdo económico con él, como la mujer que él creía que yo era, una mujer que se vendía por dinero.
Pero por mucho que lo intenté, el sueño no me llegaba, mientras daba vueltas y vueltas en la cama, temerosa de lo que pasaría al día siguiente. Y