Capítulo XVII. El castigo que esconde muchos secretos.
Roy.
Más que nunca me alegré de haber reforzado el circuito cerrado de vigilancia del hotel, añadiéndole más cámaras, aunque no lo había hecho por la propia seguridad del hotel, si no masa bien lo había hecho para cumplir el objetivo, para el que yo lo había solicitado, que no era otra cosa, sino que controlar los movimientos de los invitados, en especial de una descarada Scarlet, que, vestida de esposa de un jeque, delante de todos nosotros, y en uno de mis hoteles, desarrollaba su "trabajo".