Capítulo LII. Deseo, fuego, hielo y pérdida de control. Parte 1.
Hanna.
Mientras me revolcaba en el hielo, gritándole y amenazándole como una posesa, mientras él se partía de risa, al mismo tiempo que yo sentía como la nieve me quemaba la piel, y me atería de frio, dentro de esa bañera gigante, o lo que fuera, donde el gilipollas del Alfa me había tirado, supe que, en el fondo, me lo merecía.
Pero eso era algo que no se lo diría la Alfa mientras viviera, aunque me torturara. Era verdad que quería ajustarle las cuentas a Roy William Miller, y también era ve