Las habilidades de Avery podían ser increíbles, pero mi mente racional no tenía forma de explicarlas. Fingir que nada extraño había sucedido era más fácil que admitir que los dioses existían y tenían el poder de interferir en nuestras vidas. Nadie más sabía siquiera que yo había sido herido, y mucho menos que ella había ayudado a salvarme con una curación lunar mágica.
En el lado positivo, si mantenía a Avery encerrada en su habitación, nadie se enteraría jamás. Tentador.
Pero por mucho que od