Punto de vista de Alfa Gideon
El momento en que los labios de Avery tocaron la mejilla de Sebastian, me congelé a mitad del paso.
Su beso se prolongó un instante de más, con sus dedos envueltos alrededor de la corbata de él como si pertenecieran allí. Él cerró los ojos y suspiró con felicidad, tal como lo haría un lobo enamorado. En esos pocos segundos, el suelo desapareció bajo mis pies, dejándome flotando sobre un agujero negro que amenazaba con succionarme.
—Tú no eres el padre —había dich